Un desafío para el día de todos los santos: El mal, la muerte y la victoria de Cristo

Como cristianos, ¿podemos celebrar Halloween?

Hay tres cosas importantes que reconocemos durante esta época del año:

El mal existe.
La muerte se acerca.
¡Cristo ha conquistado ambas cosas en la cruz!

Cristo conquistó la muerte y el mal - ¡eso es impresionante y digno de celebrar!

Pero lo que sucede después de la noche de “Halloween” es bastante impresionante también: el 1 de noviembre celebramos el Día de Todos los Santos y el 2 de noviembre celebramos el Día de todas los difuntos.

En el Día de Todos los Santos, celebramos a los santos que vivieron sus vidas conscientes de la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, y viven ya eternamente de fiesta en el cielo con Jesús. Sin embargo, el significado que hay detrás de la celebración del Día de todos los difuntos es un poco más confuso y difícil de entender, y por eso vamos a intentar explicarlo a continuación:

Nosotros, como cristianos, estamos llamados a recordar y orar en el Día de todos los Santos por todas las almas del mundo ya fallecidas.

Según la creencia católica, el alma de una persona que muere va a uno de estos tres lugares:

Al Cielo: donde va una persona que muere en un estado de perfecta gracia y comunión con Dios (¡comienza la fiesta con Jesús!).
Infierno: donde los que mueren en un estado de pecado mortal son condenados naturalmente por su propia elección.
Purgatorio: que se cree que es donde la mayoría de la gente que está libre de pecado mortal, pero todavía en un estado de pecado venial, debe ir antes de que puedan entrar en el cielo. El purgatorio es donde las almas son limpiadas, purificadas y perfeccionadas antes de entrar al cielo. Por eso, en el Día de todas los Santos, celebramos y oramos por todas las almas del mundo, pero especialmente por aquellos que han muerto. Para este año, os dejamos cuatro tips para ayudaros a vivirlo entrando en la tradición de la Iglesia:

1) Reza la Coronilla de la Divina Misericordia.
2) Ir a Misa y ofrecerla por todos los fieles difuntos.
3) Ir a una Adoración y rezar por todos los que han fallecido.
4) Si podéis, ir a un cementerio a orar por las almas que han sido enterradas allí y recordar también que todos nosotros estamos de paso.

“Halloween” puede ser una época espeluznante en el año para la mayoría, pero para los cristianos, lejos de escandalizarnos por este culto macabro a la muerte, tiene que ser un momento de gran alegría y gozo.

Durante ese día, estamos llamados a recordar a todas las almas, a todos los que nos rodean, conscientes de que Cristo nos da la vida, y a celebrar a los santos en el cielo que están ya esperándonos de fiesta con Jesús. Además, nos recuerda que debemos crecer en santidad y proclamar la victoria de Cristo sobre la muerte y la cruz.

Es un tiempo realmente poderoso, pero, al contrario que la creencia popular, nos recuerda que ¡no tenemos nada que temer, porque Cristo por su Cruz nos ha liberado, ha derrotado el mal, triunfando sobre nuestras cruces, sobre nuestros sufrimientos!

Precisamente ahí donde Jesús se ha dejado clavar, haciéndose esclavo por tí, Dios ha puesto la fuente de tú liberación. Esto sorprendentemente quiere decir que el lugar donde somos despojados aparentemente de toda libertad, lo que más te duele y cuesta y parece que es tu muerte, Él lo ha transformado convirtiéndolo en fuente de tú libertad. Este es el misterio del amor de Dios: no lo vas a entender fácilmente: ¡Vívelo!

 

 

Artículo por Nick Longo