Hola!
Me llamo Sofia y tengo 21 años. Este verano he tenido la oportunidad de ser parte del equipo de misioneros en uno de los campamentos de Life Teen en Estados Unidos. Solo el proceso de inscripción y selección es una experiencia de por si. Te hace pensar en ti mismo, tu vida de fe y tus experiencias. Desde el principio requiere salir de tu zona de confort, es un proceso largo durante el cual el deseo se intensifica y la oración se vuelve fundamental.
Es responder a la pregunta que hace el Señor y responder como en Isaias 6,8 “Escuché la voz del Señor, que decía “¿A quién enviaré?¿Y quién irá por nosotros?”. Contesté: “Aquí estoy, mándame”.

La experiencia vivida en esas 5 semanas es difícil de poner en palabras. Han sido 5 semanas llenas de barro, pintura, nuevos amigos, oración, sudor y lágrimas. Puedo afirmar que el señor me acompañó especialmente desde que salí de casa el 7 julio hasta que regresé el 14 de agosto.

El campamento recibe unos 300 acampados cada semana que se dividen, en pequeño grupos entre los misioneros que hay. La estructura de cada semana es siempre la misma. El domingo preparábamos las habitaciones y las bendecíamos, luego les dábamos la bienvenida a los que llegasen ese día que solían ser una o dos parroquias. El lunes había que preparar los identificadores y llegaban los acampados. El martes teníamos marcha, tiempo en el lago, un rato de silencio, veneración de la cruz y confesiones. El miércoles se dividía en dos, el primer grupo iba a las tirolinas y a hacer kayac y el el segundo grupo se quedaba en el campamento haciendo dinámicas de equipo. El jueves nos intercambiábamos los grupos, los que se habían quedado se iban a las tirolinas y al kayak y los que ya habían ido se quedaban en el campamento. El viernes: “messy games”, barbacoa y lago. El sábado limpieza, ultima sesión y despedida. Además cada día teníamos una sesión sobre el tema de este año “Relentless Father”, nos hablaron de como nuestra relación con nuestro padre terrenal puede afectar como vemos a nuestro padre divino y de como este nos quiere antes de que cambiemos, nos quiere siempre y siempre nos acogerá. Todas las semanas teníamos un anfitrión que daba las sesiones y un músico que llevaba los ratos de worship.
La primera semana de mi estancia fue de formación para todos los que íbamos a participar como misioneros, durante este tiempo no teníamos acampados a cargo y fuimos nosotros lo que participamos en las actividades, las charlas, los juegos y los retos. Esto permite una primera toma de contacto con los demás misioneros, con el campamento y las actividades. Esta experiencia nos permitía ponernos en el lugar del acampado. Es decir, cuando íbamos a las tirolinas y teníamos un acampado que se ponía nervioso podíamos hablarles desde la experiencia. La segunda semana ya nos hacemos cargo de un grupo de acampados. Yo estuve en el equipo de oración. El equipo de oración reza por todos los acampados por nombre, hacen un ayuno por el campamento, dirigen la hora de misericordia por la mañana (7:30 a 8:30 todos los días hay confesiones) y además ayudan al equipo de programación (los que se encargan de preparar los juegos, las sesiones…)

Tener más tiempo de oración y rezar por cada uno de los casi 300 acampados por su nombre, es algo precioso. Con esto me di cuenta de que no era un grupo, eran Cody, Lee, Jmar, Kayla, Elly, Diana, Kaitlyn, Sarah, Cat, Tj, Bella, Annaleigh, Charlie…

Aparte de rezar por los acampados y el campamento rezamos por nuestros compañeros misioneros, por sus temores y peticiones. Esta semana sirvió para darnos cuenta, aún más, del poder y la importancia de la oración. Las siguientes tres semanas, aunque la estructura es siempre la misma, es una nueva experiencia porque cada grupo es diferente. Vuelvo con el corazón lleno de nuevos amigos, nuevas experiencias y una gran seguridad de que el Señor me llevó allí por una razón. Uno de los mensajes que más me impactó fue algo que nos dijeron durante la semana de formación. Todos estamos llamados a la misión por nuestro bautismo pero no estamos llamados a ser un “modelo de misionero”, estamos llamados a ser nosotros mismos en misión y darnos al 100% a quien el Señor ponga en nuestro camino.

Por último me encantaría animar a todo el mundo a vivir esta experiencia. El proceso de inscripción incluye hacer un vídeo y una entrevista por Skype ya que Life Teen recibe un montón de solicitudes y las plazas son limitadas. ¡El periodo de inscripción ya está abierto para el verano que viene! https://lifeteen.com/missions/summermissions/